La agricultura orgánica es un sistema de producción en el cual se rechaza o excluye completamente el uso de los fertilizantes sintéticos, pesticidas y reguladores de crecimiento de la planta. En los países subdesarrollados y en vías de desarrollo, debido a problemas económicos y a la falta de productos químicos, se utilizan abonos naturales para sus cultivos, no obstante, estos últimos son más aceptados en los países desarrollados como reacción a los sistemas de explotación intensiva o industrial. La agricultura orgánica se ha desarrollado más en el norte de Europa, sin embargo, Australia dedica cerca del 6% de sus tierras productivas a los cultivos biológicos.
En México, este tipo de agricultura es todavía incipiente, la totalidad de la producción orgánica se destina a los mercados internacionales al no haber un mercado interno suficientemente activo para realizar una producción nacional más extensiva. La superficie sembrada con cultivos orgánicos en 1998 alcanzó cerca de las 50,000 hectáreas distribuidas en 25 estados de la República Mexicana, los principales lugares de producción se encuentran en el sur del país y en partes aisladas del noroeste. En Sonora existen pocas evidencias sobre la agricultura orgánica ya que se conocen pequeñas áreas en el sur y norte del estado, y en algunos otros lugares como el Río de Sonora y sierra baja del estado.
La importancia de este trabajo radica en ciertas condiciones para el desarrollo de nuevas técnicas agrícolas que buscan promover relaciones sostenibles, con el fin de producir alimentos más sanos, inocuos y totalmente naturales que protejan la salud humana y potencien la protección del medio ambiente. Los problemas fundamentales de este sistema de cultivos se deben a la cantidad de normas y legislaciones diferentes y a la vez exigentes sobre los mismos. La materia vegetativa que se utiliza en esta labor esta formada por materiales frescos y orgánicos muertos de origen vegetal o animal, así como materia transformada por el producto final de descomposición llamados compuestos húmicos, que le sirven de alimento a los cultivos, de tal forma que estos productos no causan ningún daño al ser humano. Actualmente, los productores utilizan una gran cantidad de productos químicos para controlar enfermedades y plagas que se presentan en los cultivos, y sobre todo para obtener una mayor producción y que éstos adquieran características más favorables para la comercialización. Sin embargo, existen estudios donde se ha determinado que afectan en cierta medida la salud humana.
En la actualidad la demanda de alimentos de origen orgánico, por parte de los consumidores y la exigencia de un desarrollo más sostenible que demanda la sociedad y que ofrece nuevas oportunidades a agricultores y empresas de todo el mundo, ha incentivado a los productores a crear sistemas alternativos de producción de alimentos inocuos y sustentables. Los alimentos orgánicos y naturales han ganado un espacio importante en el mercado mundial, a través del desarrollo de sistemas de producción orgánica y de nuevas formas de comercialización. México no es ajeno a esta tendencia, aunque su papel más importante se ubica como productor y no como consumidor. Algunos pequeños productores han encontrado en el mercado agrícola orgánico una forma de obtener ingresos en un mercado en expansión y de precios más atractivos. Por lo tanto este trabajo de investigación, además de establecer la problemática de la producción orgánica de hortalizas, plantea la posibilidad de promover esta importante fuente de ingresos adicionales por el sobre precio de dichos productos orgánicos, así como la sustentabilidad de los recursos naturales.
Los objetivos de esta investigación fueron determinar la perspectiva de la producción y comercialización de hortalizas orgánicas en el municipio de Imuris; así como proponer alternativas de producción agrícola acorde a los resultados obtenidos.
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